jueves, 21 de julio de 2011

Reflexiòn: Pluckrose, Henry, 1996. Enbseñanza y aprendizaje de la historia.

La lectura nos señala algo que es de suma importancia, la estimulaciòn que los docentes debemos hacer acerca de la escucha, el aprendizaje e interpretaciòn de la historia.
Los testimonios dejados por otras personas en otro tiempo son elemento fundamental para la realizaciòn de una de las actividades propias del hacer historia: el propio tèrmino de historia tiene el significado de indagaciòn, investigaciòn y eso, es la actividad màs importante que se debe realizar, examinar los testimonios que proceden de otras personas y de otras èpocas.

Los niños, poseen una capacidad de percepciòn que puede desarrollarse a travès de experiencias estimulantes en clase, debe disponer de un cierto marco contextual en el que debe operar, por tanto, al utilizar los testimonios (que permiten trasladar del presente al pasado el conocimiento de una realidad).

Cuando se otorga importancia a los testimonios, se estimula a los ninños a ver al historiador como un detective en el tiempo: todo lo que un hombre dice, escribe,lo que hace, lo que toca, puede y debe enseñarnos sobre su persona. Tratar de descubrir la verdad, de averiguar lo que "probablemente sucediò" deberìa ser un ingrediente crucial de la enseñanza de la historia. El docente debe ayudar a los alumnos a cuestionar los hallazgos, pero hacerlos concientes que ese conocimiento es provisional. Se deben desarrollar destrezas de interrogaciòn para ayudar a profundizar en el conocimiento hasta llegar a la comprensiòn profunda.

Es tarea del docente, por medio de metodologìas como la planteada en la situaciòn-problema provocar incertidumbre, misma que no se contempla ni en los libros, ni en la mente de la mayorìa de los profesores de historiar; se deben crear dudas guiadas, para que sea el alumno el que critique, el que construya, el que desarrolle su propio conocimiento significativo que le ayude en su propia cotidianeidad.

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